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Introducción: Tu vocabulario es tu tarjeta de presentación
El buen uso del vocabulario es una de las herramientas más poderosas en manos de un orador. No se trata de usar palabras complejas para impresionar, sino de seleccionar las palabras correctas para comunicar tus ideas con claridad, precisión y elocuencia. Un vocabulario bien utilizado es la diferencia entre un mensaje que se escucha y uno que se comprende y se recuerda.
¿Qué implica un buen vocabulario y por qué es tan importante?
El buen uso del vocabulario implica elegir las palabras adecuadas para el momento adecuado, utilizar un vocabulario que exprese respeto y amabilidad, que sea fácil de entender, que enriquezca la conversación y que transmita poder y emoción, siempre respetando las reglas gramaticales, con el objetivo de que tu mensaje sea:
- Claro: que no haya lugar a dudas sobre lo que quieres decir.
- Preciso: que transmitas la idea exacta que tienes en mente.
- Fácil de entender: que tu audiencia no tenga que esforzarse para comprenderte.
Es importante porque:
- Aumenta la credibilidad: Un vocabulario preciso y correcto te hace sonar más experto y confiable.
- Mejora la conexión: Usar palabras que tu audiencia entienda crea un vínculo y elimina las barreras de la comunicación.
- Genera impacto: Las palabras que elijas pueden evocar emociones, pintar imágenes mentales y hacer que tu discurso sea más memorable. Muestra respeto hacia el mensaje que transmitimos, lo cual refleja nuestra actitud hacia las personas con las que nos comunicamos. Esto impacta en la manera en que ellas reaccionan a nuestras palabras.
Las palabras son herramientas poderosas para la comunicación. Sin embargo, para que logren un objetivo específico, debemos seleccionarlas con atención. Una palabra puede ser adecuada en un contexto, pero podría tener un impacto negativo en otras situaciones. Una expresión muy descriptiva o vívida, si se usa de manera inapropiada, puede transformarse en una «palabra que hiere». El uso de tales expresiones puede reflejar un habla poco reflexiva y desconsiderada. Algunos términos, debido a su doble significado, pueden resultar ofensivos o degradantes.
Por otro lado, «la buena palabra» —aquella que brinda ánimo— alegra el corazón del oyente. Encontrar las palabras correctas requiere esfuerzo, incluso para la persona más sabia. Aquellos que siguen sinceramente este consejo se dirigen con respeto a personas de todas las edades.
En ciertos idiomas, se emplean expresiones específicas para dirigirse a los mayores o a quienes ocupan un cargo de autoridad, y otras para aquellos que son de la misma edad o más jóvenes. Ignorar estos tratamientos de cortesía es considerado de mala educación. También es de mal gusto apropiarse de expresiones de respeto que las costumbres locales reservan para los demás.

Cómo obtener un vocabulario fácil de entender y variado
El equilibrio es clave. Tu objetivo no es impresionar, sino comunicar de forma eficaz.
- Vocabulario fácil de entender
- Habla con naturalidad: Usa el lenguaje que usarías en una conversación normal. Evita la jerga técnica o las palabras rebuscadas si no son necesarias.
- Adapta tu lenguaje a tu audiencia: Si hablas con expertos, puedes usar términos técnicos. Si hablas con un público general, usa un lenguaje más sencillo y explica los conceptos complejos.
- Evita las muletillas: Palabras como «este», «bueno», «o sea» o «este, cómo se dice» restan profesionalismo y fluidez a tu discurso.
Un aspecto esencial de un buen vocabulario es que sea fácil de entender. Si los oyentes no comprenden con claridad las palabras que usamos, sentirán que les estamos hablando en un idioma extraño.
Existen términos que tienen un significado específico para personas de ciertas profesiones; forman parte de su jerga habitual. Sin embargo, si se utilizan en un contexto inapropiado, pueden obstaculizar la comunicación. Además, aunque utilicemos palabras simples, si nos extendemos demasiado en los detalles, es probable que nuestros oyentes pierdan el interés y comiencen a distraerse.
Un orador considerado elige palabras que sean accesibles incluso para aquellos oyentes con una educación limitada. Si el hablante necesita usar un término poco común, debe hacerlo en oraciones simples que aclaren su significado.
Las palabras simples y bien elegidas transmiten las ideas con impacto. Las oraciones breves y las expresiones claras son fáciles de seguir. Estas pueden intercalarse con frases más largas para que el discurso fluya mejor. Sin embargo, las ideas que queremos que el público retenga deben expresarse de manera sencilla y breve.
2. Vocabulario variado y preciso
- Sé específico: En lugar de decir «el evento fue bueno», podrías decir «el evento fue inspirador, exitoso, o memorable».
- Usa sinónimos: Evita la repetición constante de las mismas palabras. Por ejemplo, si hablas de «problemas», puedes usar «desafíos», «obstáculos» o «retos» para darle más variedad a tu discurso.
Las palabras adecuadas son abundantes. Utiliza un vocabulario diverso y evita repetir las mismas frases en cada ocasión. Así, tu discurso será dinámico y expresivo. Pero, ¿cómo puedes enriquecer tu vocabulario?
Al leer, subraya las palabras que no comprendas del todo y búscalas en el diccionario. Selecciona algunas y trata de usarlas cuando sea pertinente. Asegúrate de pronunciarlas correctamente y de emplearlas en el contexto adecuado, no solo para captar la atención. Si amplías tu vocabulario, tu expresión oral será más rica. Sin embargo, hay que tener cuidado: si pronunciamos o usamos mal los términos, quienes nos escuchen pensarán que no sabemos de lo que hablamos.

El objetivo de enriquecer el vocabulario es informar, no impresionar a los oyentes. Un lenguaje complicado y pomposo desvía la atención hacia el hablante. Nuestro objetivo debe ser comunicar información valiosa y hacerla interesante para quienes la escuchan. Si utilizamos palabras bien elegidas y apropiadas, fácilmente comprensibles, nuestras expresiones no serán aburridas ni poco atractivas, sino refrescantes y estimulantes.
Es importante usar las palabras con precisión mientras amplías tu vocabulario. Hay términos que tienen significados similares, pero con matices ligeramente diferentes para ser usados en diversas situaciones. Si eres consciente de esto, mejorarás la claridad de tu lenguaje y evitarás ofender a tus oyentes. Usar los términos correctos también te permite transmitir ideas sin ser redundante. Mientras que la redundancia oscurece las ideas, la simplicidad facilita la comprensión y retención de los hechos importantes. Contribuye a transmitir conocimiento preciso.
La importancia de la gramática y el sentimiento
Hablar de forma gramaticalmente correcta
Hablar con una gramática correcta es fundamental para la claridad y la credibilidad. Los errores gramaticales pueden confundir a tu audiencia y distraerlos de tu mensaje.
Palabras que aportan expresividad, viveza y sentimiento
Algunas palabras tienen el poder de evocar imágenes y emociones. Por ejemplo, en lugar de decir «el discurso fue interesante», podrías usar palabras como «fascinante», «conmovedor», «impactante» o «revelador».
Puntos clave para lograrlo
- Lee y escucha a buenos oradores: La mejor manera de ampliar tu vocabulario es exponiéndote a la forma en que otros usan el lenguaje.
- Prepara tu vocabulario clave: Antes de dar un discurso, identifica las palabras clave que vas a usar y asegúrate de que sean las más adecuadas.
- Pide retroalimentación: Pregúntale a alguien si tu discurso fue fácil de entender y si hubo alguna palabra que le resultó confusa.
Al aumentar tu vocabulario, no te concentres únicamente en palabras nuevas, sino también en aquellas que tengan características distintivas. Por ejemplo, verbos que transmitan fuerza; adjetivos que aporten energía, y expresiones que ofrezcan un toque de calidez, bondad o fervor.
Las palabras cuidadosamente elegidas comunican impresiones mentales vívidas. Si utilizas términos que apelan a los sentidos, los oyentes «verán» y «tocarán» lo que describes, «gustarán» y «olerán» los alimentos que mencionas, y «oirán» los sonidos que relatas y a las personas que citas. El público estará absorto en lo que dices porque les permitirás vivirlo. Existen palabras que, por su gran expresividad, pueden provocar risa o llanto, generan esperanza e infunden ilusión de vivir en aquellos que se sienten desalentados.
Dominar el buen uso del vocabulario es un proceso continuo. Al ser consciente de las palabras que eliges, te aseguras de que tu mensaje no solo sea escuchado, sino que también deje una impresión duradera.
| EJERCICIO: Paso 1: Escoge un párrafo de un discurso que hayas escrito o estés preparando. Paso 2: Resalta las palabras que se repiten con frecuencia o que son demasiado generales (por ejemplo: «bueno», «grande», «cosa»). Paso 3: Busca sinónimos que sean más específicos y descriptivos para cada una de esas palabras. Paso 4: Sustituye las palabras originales por los sinónimos y lee el párrafo en voz alta. Notarás cómo el texto gana en expresividad y precisión. |
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