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Introducción: Más allá de las palabras, la intención
El énfasis acertado es la habilidad de dar mayor importancia a ciertas palabras o frases dentro de una oración para dirigir la atención de tu audiencia hacia lo que realmente importa. No se trata solo de pronunciar, sino de comunicar con intención. El énfasis es el alma de tu discurso, la herramienta que te permite guiar a tu interlocutor a través de tus ideas, asegurando que tu mensaje principal no se pierda. Un énfasis bien utilizado puede cambiar por completo el significado de una frase, convertir una simple afirmación en una orden, o un hecho en una pregunta.
¿Por qué es crucial el énfasis acertado?
- Añade claridad y significado: El énfasis es vital para evitar malentendidos. Por ejemplo, la frase «Yo no dije que lo hicieras» tiene un significado diferente si enfatizas «Yo», «dije» o «hicieras». El énfasis correcto te asegura de que tu mensaje se interpreta como tú lo quieres.
- Dirige la atención de tu audiencia: En cualquier conversación o presentación, hay puntos más importantes que otros. Al usar el énfasis, señalas a tu audiencia qué información deben recordar y sobre qué deben reflexionar.
- Genera emoción y convicción: El énfasis es una herramienta poderosa para transmitir emociones. Un tono de voz firme y con énfasis puede mostrar convicción, mientras que un énfasis suave puede indicar sorpresa o duda.
- Mejora tu fluidez y persuasión: Un discurso con énfasis adecuado es más dinámico e interesante de escuchar. Esto te ayuda a captar y mantener la atención de tu público, lo que es fundamental para ser persuasivo.
Posibles dificultades y qué tomar en cuenta
Existen dificultades comunes al intentar usar el énfasis de manera efectiva:
- Énfasis monótono o plano: Hablar sin variar el tono ni el volumen hace que el discurso sea aburrido y el mensaje se pierda.
- Énfasis incorrecto: Enfatizar palabras sin importancia puede desviar la atención de tu audiencia y confundirla.
- Énfasis excesivo: Usar el énfasis en cada frase puede ser agotador para el oyente.
Para decidir qué destacar, piensa en la intención de tu mensaje. ¿Qué quieres que tu audiencia sepa con certeza? ¿Cuál es el punto clave que deben recordar? ¿Qué sentimiento quieres transmitir? Estas preguntas te ayudarán a identificar las palabras clave.
La mayoría de la gente se hace entender sin problemas en sus conversaciones diarias. No obstante, cuando tienen que leer un texto escrito por otra persona, les resulta difícil determinar en qué palabras o expresiones hacer hincapié. La clave estriba en entender de forma clara la información, lo cual exige estudiarla a conciencia.

Hay oradores que, en un intento de expresarse con énfasis, elevan tanto el volumen de la voz que parecen estar reprendiendo al auditorio. Como es obvio, con este método rara vez se obtienen buenos resultados. Si el énfasis no es natural, puede dar la impresión de que el conferenciante trata a sus oyentes con aires de superioridad.
Cómo mejorar el énfasis y lograrlo
- Entiende el significado de tu frase: Antes de hablar, piensa en el propósito de lo que vas a decir. Por ejemplo, en la frase «¿Me estás diciendo que lo hiciste?», el énfasis en «hiciste» convierte la oración en una pregunta que busca una confirmación.
- Práctica con lectura en voz alta: Lee un texto simple y experimenta enfatizando diferentes palabras en una misma oración. Esto te ayudará a ver cómo el énfasis cambia el significado. Por ejemplo, «Ella compró un vestido rojo» versus «Ella compró un vestido rojo».
- Grábate a ti mismo: Escucha tus grabaciones para ver si el énfasis que estás usando es el que quieres. ¿Estás sonando persuasivo, o simplemente estás repitiendo las palabras sin intención?
- Varía tu tono, volumen y ritmo: El énfasis no solo se logra subiendo el volumen. También puedes lograrlo bajando la voz en una palabra clave, haciendo una pausa antes o después, o alargando una sílaba.
Una vez que hayas aprendido las nociones básicas de este recurso, podrás beneficiarte del ejemplo de los oradores experimentados. Enseguida te darás cuenta de lo práctico que resulta variar la intensidad del énfasis y comunicarlo de distintas formas a fin de dejar clara la idea. Si logras emplearlo con acierto, tu lectura y tu oratoria serán mucho más eficaces.
El énfasis acertado es una herramienta de comunicación poderosa. Con la práctica consciente, puedes usarlo para dar claridad a tus palabras, dirigir la atención de tu audiencia y comunicar tus ideas con la fuerza y la intención que merecen.
| EJERCICIOS: 1) Escoge dos textos. Léelos en voz alta de forma que enfatice las palabras o grupos de palabras que apoyen su argumento. 2) Examina ¿Por qué debes resaltar de manera especial las palabras para mostrar claramente cuál es el hilo argumental de los textos? Practica la lectura en voz alta del pasaje completo, valiéndose del énfasis para destacar dicho hilo argumental. |
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