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Introducción: La influencia de la actitud en la comunicación y el bienestar
La manera en que nos comunicamos y percibimos el mundo tiene un impacto directo en nuestra calidad de vida y en nuestras interacciones con los demás. Adoptar una perspectiva edificante y positiva no es un acto de ingenuidad, sino una decisión consciente de enfocar nuestra energía en la construcción y el crecimiento. Esta habilidad es fundamental para fomentar un ambiente de respeto, colaboración y optimismo. Consiste en hablar de lo que puede mejorar una situación o lo que inspira confianza, evitando profundizar en los aspectos negativos. A continuación, exploraremos en detalle qué implica esta cualidad, por qué es tan valiosa y cómo puede implementarse en nuestra vida cotidiana.
La relevancia de ser edificante y positivo: El impacto en la salud y las relaciones
Cultivar una mentalidad edificante y positiva es un pilar esencial para el desarrollo personal y profesional. Su importancia radica en los siguientes puntos:
- Beneficios para el bienestar personal: La ciencia ha demostrado que una actitud positiva está directamente relacionada con la reducción del estrés, la mejora del estado de ánimo y un sistema inmunológico más fuerte. Al enfocarnos en lo constructivo, mitigamos los efectos negativos de la preocupación y la ansiedad, lo que se traduce en una mejor salud física y mental.
- Fortalecimiento de las relaciones interpersonales: Las personas tienden a sentirse atraídas por quienes irradian optimismo y apoyo. Una actitud edificante facilita la construcción de vínculos sólidos, basados en la confianza y el respeto mutuo. Al ofrecer un apoyo genuino, nos convertimos en un recurso valioso para nuestros colegas, amigos y familiares.
- Capacidad de inspirar y motivar: El optimismo es una fuerza contagiosa. Un enfoque positivo puede ser la clave para inspirar a otros a superar desafíos, creer en sus capacidades y perseguir sus objetivos. De esta manera, una persona edificante no solo mejora su propio entorno, sino que también contribuye al crecimiento de quienes la rodean.
- Creación de entornos productivos y armoniosos: En cualquier grupo, ya sea en el ámbito laboral o familiar, la actitud de sus miembros determina la dinámica general. Un enfoque positivo y constructivo fomenta un ambiente de colaboración, donde la retroalimentación se percibe como una oportunidad de mejora y no como una crítica personal.
Principios de una actitud edificante y positiva
Ser edificante y positivo implica un compromiso con un conjunto de principios clave:
Enfoque en la solución: Ante un desafío, la persona positiva dirige su atención hacia las posibles soluciones en lugar de quedarse estancada en el problema. Este enfoque proactivo permite tomar medidas efectivas y mantener una sensación de control.
Práctica de la gratitud: La gratitud es un ejercicio mental que nos ayuda a apreciar los aspectos positivos de nuestra vida, por pequeños que sean. Reconocer y valorar lo que tenemos nos permite mantener una perspectiva equilibrada y evita que nos concentremos únicamente en nuestras carencias.
Reconocimiento del potencial en otros: Una persona edificante busca las fortalezas y el potencial en los demás. Ofrecer un elogio sincero o un apoyo constructivo son formas poderosas de impulsar el crecimiento y la autoconfianza de quienes nos rodean.
Resiliencia ante la adversidad: La vida presenta inevitables dificultades. Ser positivo no significa no sentir tristeza o decepción, sino elegir cómo reaccionar ante ellas. Implica aprender de los errores y buscar activamente el lado bueno de las situaciones difíciles, viéndolas como oportunidades de aprendizaje.
Estrategias para Limitar la Información Negativa
En la era digital, la sobreexposición a noticias negativas es una realidad. Para proteger nuestra mentalidad positiva, es fundamental aplicar filtros conscientes:
- Selección de fuentes de información: Limite el consumo de noticias a fuentes confiables y establezca horarios específicos para consultarlas. No es necesario estar al tanto de cada evento negativo para estar bien informado.
- Búsqueda intencional de contenido positivo: Equilibre el consumo de información buscando activamente historias de éxito, avances científicos, actos de bondad o contenido inspirador que nutra su mente.
- Establecimiento de límites con personas de influencia negativa: Es importante reconocer la influencia de las personas en nuestro estado de ánimo. Si una persona es constantemente pesimista, es prudente limitar la exposición a sus comentarios o aprender a redirigir la conversación hacia temas más constructivos.
- Enfoque en el círculo de influencia: En lugar de preocuparse por problemas globales incontrolables, concentre su energía en su propio círculo de influencia, es decir, en las personas y situaciones que sí puede impactar de manera positiva.
En caso de pronunciar un discurso no satures al público con un montón de datos negativos solo porque hay muchos. Cuando un orador se extiende demasiado hablando sobre el fracaso de los líderes humanos, el crimen, la violencia, etc, es fácil que su charla resulte deprimente. Menciona los aspectos negativos del tema solo si es necesario. A veces, al mencionar algunos, se resalta la relevancia del discurso, o se presentan factores importantes que contribuyen a una situación, lo que a su vez destaca el valor práctico de la información. Intenta ser específico sin entrar en demasiados detalles sobre los problemas.
Por lo general, no se puede ni se debe eliminar toda la información negativa de un discurso. El desafío es presentar tanto las facetas positivas como las negativas de manera que el efecto general sea beneficioso. Para lograrlo, debes decidir qué incluir, qué dejar fuera y qué enfatizar.
Estrategias para mantener un tono positivo en la conversación
Nuestras palabras son la herramienta principal para edificar a otros. Un tono positivo puede cambiar la dinámica de cualquier interacción:.
- Uso de un lenguaje amable y motivador: Expresiones como «Aprecio tu esfuerzo» o «Estoy seguro de que lo lograrás» tienen el poder de elevar el espíritu de la otra persona.
- Orientación hacia las soluciones: Cuando se presenta un problema, en lugar de quedarse en la queja, propón alternativas o invita a la otra persona a explorar posibles soluciones.
- Celebración de los logros ajenos: El reconocimiento de los éxitos de los demás, por pequeños que sean, crea un ambiente de apoyo y celebración. Un elogio sincero es un acto de generosidad que fortalece los lazos.
- Evitar la queja constante: Aunque es natural desahogarse de vez en cuando, es importante no convertir la queja en el tema principal de nuestras conversaciones.
- La sonrisa como herramienta de conexión: Un gesto tan simple como una sonrisa auténtica puede transmitir calidez y optimismo, facilitando la conexión con los demás.

Con la práctica constante, este ejercicio se convertirá en una herramienta poderosa para cambiar tu perspectiva, permitiéndote ver el mundo a través de un lente más positivo y edificante.
| EJERCICIO: Este ejercicio te ayudará a entrenar tu mente para que busques activamente lo positivo: 1. Consigue una libreta: Designa un cuaderno o una libreta digital para este ejercicio. 2. Cada mañana, escribe tres cosas por las que sientes gratitud: Pueden ser cosas grandes (la salud de su familia) o pequeñas (el aroma de su café). Este hábito prepara tu mente para un día más positivo. 3. Durante el día, identifica un logro o una acción positiva: Puede ser algo que hiciste bien, un acto de bondad que presenció o un comentario positivo que recibió. Anótalo. 4. Antes de dormir, reflexiona: Lee las anotaciones del día. Reconoce la sensación de satisfacción y gratitud que te generan. |
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