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Introducción: Sé tú mismo y tu mensaje resonará
La naturalidad en el habla es la habilidad de comunicarse de forma auténtica, como si estuvieras conversando con un amigo, sin importar el tamaño de tu audiencia o la formalidad de la ocasión. Es la fluidez y la sinceridad que convierten un discurso memorioso en una experiencia genuina y memorable. Un orador que se expresa con naturalidad no solo es más fácil de escuchar, sino que también construye una conexión más fuerte y creíble con su público.
¿Qué implica la naturalidad y por qué es tan importante?
La naturalidad es el arte de sonar como tú mismo. Implica hablar sin pretensiones ni formalidades excesivas, utilizando el ritmo, las pausas y las expresiones que usarías en tu vida diaria. Si tu forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque estás demasiado pendiente de la impresión que causes, el auditorio puede distraerse. Es importante porque:
- Genera confianza: La gente confía en la autenticidad. Cuando te expresas con naturalidad, demuestras que eres honesto y que crees en lo que dices.
- Mantiene la atención: Un discurso natural es más dinámico y menos predecible que uno memorizado. Esto hace que tu audiencia se mantenga enganchada y atenta.
- Facilita la comprensión: Al usar un lenguaje sencillo y un ritmo conversacional, eliminas las barreras y haces que tu mensaje sea más fácil de procesar y recordar.
CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiarías en las palabras de alguien que te hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea tú mismo.
No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje demasiado informal. Manifestemos siempre la dignidad adecuada, tanto en la manera de hablar como en los modales. Ahora bien, la persona que actúa con naturalidad tampoco es ceremoniosa ni se preocupa excesivamente por impresionar.
Posibles dificultades y cómo superarlas
Lograr la naturalidad puede ser un desafío, especialmente cuando nos enfrentamos a situaciones de estrés como hablar en público. Algunas dificultades comunes son:
El miedo al juicio: Pensar que debemos sonar «perfectos» o muy formales puede hacer que nuestra voz se vuelva rígida y monótona.
La dependencia del guion: Leer un texto palabra por palabra puede eliminar la espontaneidad y hacer que el discurso suene artificial.
La clave para superar estos desafíos es entender que la naturalidad no es sinónimo de improvisación, sino de preparación inteligente.
La naturalidad en diferentes contextos
La forma en que te expresas debe adaptarse al contexto, manteniendo siempre tu autenticidad.
1. En la plataforma
Cuando hablas en un escenario, la naturalidad se logra al preparar el discurso, pero no memorizarlo. Usa un esquema con puntos clave en lugar de un guion completo. Esto te permitirá ser flexible, mirar a tu público y responder a su energía. Recuerda que no se trata de dar una conferencia, sino de tener una conversación con muchas personas a la vez.
Cuando te dirijas a un grupo, por lo general será mejor que hables con la misma naturalidad y volumen que en una conversación. (Claro, si el público es numeroso, tendrás que subir la voz.) Si intentas memorizar el discurso o sus notas son muy detalladas, probablemente estés demasiado preocupado por utilizar los términos precisos. Aunque la selección de palabras es importante, cuando se le presta excesiva atención, el estilo se vuelve forzado, falto de naturalidad. Debes pensar muy bien de antemano en lo que vas a decir, pero concéntrate sobre todo en las ideas, no en las palabras.
Incluso las cualidades de la oratoria deseables pueden parecer poco naturales si se exageran. Por ejemplo, articula y pronuncia correctamente, pero sin llegar al extremo de que el lenguaje suene afectado o artificial. Aunque los ademanes enfáticos o descriptivos bien hechos darán vida a tu discurso, si son rígidos o desmesurados, desvirtuarán lo que dice. En caso de que sea necesario, eleva el volumen de la voz, pero con cuidado de no excederte. De vez en cuando convendrá que pongas pasión en tus palabras; sin embargo, evita exaltarse. Procura modular y manifestar entusiasmo y otros sentimientos de manera que no atraiga la atención hacia ti ni haga que tu público se sienta incómodo.
2. En la lectura pública
Al leer un texto, la naturalidad implica más que simplemente pronunciar las palabras. Debes usar tu voz para darle vida a la historia. Modula el ritmo, el tono y el volumen para reflejar el sentimiento del texto, como si estuvieras contándolo por primera vez. La lectura natural tiene el tono propio de una conversación. No suena artificial, aunque sí convincente.
Para leer en público con naturalidad se precisa esfuerzo. En primer lugar, determina cuáles son las ideas principales del texto que vas a leer y fíjate en cómo se desarrollan. Tenlas claras en la mente; de lo contrario, leerás solo palabras. Busca en el diccionario los términos que no conozcas. A continuación, ejercita la lectura en voz alta tratando de modular bien y de agrupar las palabras de forma que transmitas las ideas con claridad. Sigue practicando hasta lograr fluidez. Familiarízate tanto con la información que, cuando la leas en voz alta, le imprimas el tono que se emplea en una conversación animada. En eso consiste la naturalidad.

Puntos clave para expresarse con naturalidad
Para expresarte con naturalidad, debes tener presentes estos puntos:
- Prepárate, pero no te memorices: Conoce tu tema a fondo. Así no tendrás que preocuparte por qué decir y podrás concentrarte en cómo lo dices.
- Usa pausas: Las pausas son naturales en una conversación. No tengas miedo de hacer una pausa para enfatizar un punto o para darte un segundo para pensar. Esto te hará sonar más reflexivo y genuino.
- Relájate y respira: La tensión es enemiga de la naturalidad. Practica ejercicios de respiración para calmar tus nervios antes de hablar.
Al practicar la naturalidad, te darás cuenta de que tu voz es tu herramienta más poderosa para conectar con los demás de forma auténtica. Al preparar un discurso, presta más atención a las ideas que a las palabras. Tanto en los discursos como en tus conversaciones, evita el habla descuidada y no te valgas de las cualidades de la oratoria para atraer la atención hacia ti. Prepárate bien para la lectura pública. Lee con sentimiento y teniendo muy presente el sentido del texto.
| EJERCICIOS: Paso 1: Escoge un tema que te apasione y dejes fluir tu imaginación. Paso 2: Imagina que estás hablando de ese tema con un amigo cercano. Paso 3: Grábate mientras hablas. No te preocupes por el «discurso perfecto». Paso 4: Escucha la grabación y fíjate en la diferencia entre ese tono relajado y tu tono en una situación de estrés. |
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