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Introducción: Un puente entre tú y tu audiencia
Cuando hablamos, el contacto visual es el puente más directo que podemos construir con nuestra audiencia. No es solo mirar, es un acto de comunicación bidireccional que transmite confianza, sinceridad y respeto. Un buen orador sabe que sus palabras resuenan con más fuerza cuando van acompañadas de una mirada que se conecta, que invita y que hace que cada persona en el público se sienta vista y valorada.
¿Qué implica y por qué es tan importante?
El contacto visual es la técnica de mirar a los ojos de tus oyentes de forma intencional y consciente. Implica reconocer la presencia de tu audiencia y establecer un vínculo personal con cada individuo, incluso en un grupo grande. Mirar por unos instantes a los ojos de quienes te están escuchando, es importante si lo permiten las costumbres de la comunidad. Implica ver personas, no simplemente un grupo. Es crucial porque:
- Genera confianza: Mirar a los ojos a alguien es un signo de honestidad y seguridad. Demuestra que no tienes nada que ocultar y que crees en lo que dices.
- Mantiene la atención: Si tu mirada no está divagando, es más difícil que la atención de tu audiencia también lo haga. Al mover tu mirada por el público, mantienes a todos enganchados en el discurso.
- Evalúa la reacción: El contacto visual te permite «leer» a tu audiencia. Puedes ver si están entendiendo, si están aburridos o si se sienten emocionados, lo que te permite ajustar tu mensaje sobre la marcha.
LOS ojos comunican actitudes y sentimientos. Pueden indicar sorpresa o temor, transmitir compasión o amor y, a veces, revelar incertidumbre o dolor. Un señor mayor dijo respecto a la gente de su nacionalidad, que había sufrido mucho: “Hablamos con los ojos”.
Los demás pueden sacar conclusiones sobre nosotros y lo que decimos basándose en dónde fijamos la vista. En muchas culturas se tiende a confiar en quienes miran a los ojos con expresión amistosa, pero se duda de la sinceridad o competencia de quienes miran al suelo o algún objeto en vez de a su interlocutor. En otras culturas, la mirada fija y sostenida revela una actitud descarada, agresiva o desafiante, sobre todo ante alguien del otro sexo, un jefe u otra persona de rango superior. Y en algunas zonas se considera una falta de respeto que un joven mire directamente a los ojos de un adulto al dirigirle la palabra. No obstante, en los lugares donde no es ofensivo, el que se mire a los ojos cuando se hace una afirmación importante subraya lo que se dice y se interpreta como señal de convicción.

Posibles dificultades y cómo superarlas
Muchas personas encuentran el contacto visual intimidante, especialmente al hablar en público. Algunas dificultades comunes incluyen:
- Nerviosismo: Los nervios pueden hacer que un orador mire al techo, al suelo o a las notas, evitando el contacto directo.
- Falta de práctica: A veces, simplemente no somos conscientes de la importancia de esta herramienta y no la practicamos.
Para superar estas dificultades, es esencial entender que el objetivo no es mantener una mirada fija y rígida, sino crear una conexión fluida y natural.
Cuando te dirijas a la gente, se amigable y afectuoso. Si es oportuno, has preguntas que inviten a la reflexión para iniciar un diálogo sobre un tema que pueda ser de interés mutuo. Procura establecer contacto visual desde el principio, o al menos mira a tu interlocutor a la cara de forma respetuosa y cordial. Una sonrisa cálida, acompañada de una mirada que irradia gozo, resulta muy atractiva. Tal expresión facial le dice mucho al interlocutor sobre el tipo de persona que eres y contribuye a que se relaje mientras te escucha.
Puntos clave para lograr un buen contacto visual
Al pronunciar un discurso…
- Divide tu audiencia: En lugar de mirar a todo el público a la vez, divídelo en secciones. Dedica unos segundos a mirar a una persona o a un grupo pequeño en la sección izquierda, luego pasa a la derecha, y finalmente al centro.
- Busca una cara amigable: Si te sientes muy nervioso, busca a alguien en el público que te esté sonriendo o te esté prestando atención con empatía. Míralo por un momento para calmarte y ganar confianza, antes de seguir moviendo tu mirada.
- No te quedes «fijo»: Evita mirar a un solo punto por demasiado tiempo. Mantén tu mirada en movimiento, de forma natural y lenta, como si estuvieras teniendo una conversación con varias personas a la vez.

Antes de hablar en público, dirige la vista al auditorio unos segundos; en muchos lugares incluso se puede mirar a los ojos de algunos de los presentes. Esta breve demora te ayudará a superar tu nerviosismo inicial, y a tus oyentes, a asimilar la actitud o sentimiento que revele tu rostro. También les brindará a estos la oportunidad de acomodarse y prepararse para prestarle atención.
Durante el discurso mira al auditorio. No te limites a abarcar a todo el grupo con la mirada; más bien, procura dirigirla a los asistentes por separado. En casi todas las culturas se espera que el orador mantenga cierto contacto visual.
Mirar al auditorio implica más que simplemente hacer un movimiento ocular rítmico de lado a lado. Mira con respeto a los ojos de algún asistente y, si procede, dile una oración completa. Entonces pasa a otra persona y dirígele una o dos oraciones. No te quedes mirando tanto tiempo a alguien que lo hagas sentir incómodo, ni te concentres solo en unos cuantos de los presentes. Sigue moviendo así la vista por el auditorio, pero cada vez que te dirijas a una persona, habla con ella y observa su reacción antes de pasar a otra.
En caso de que necesites mover la cabeza, recuerda que el contacto con el auditorio resultará afectado. Fíjate en la frecuencia con que ojeas las notas y en el momento en que lo haces. Si las estás mirando cuando alcanzas un punto culminante en el discurso, no solo te será imposible ver la reacción de tus oyentes, sino que tu exposición perderá fuerza. De igual modo, si las consultas constantemente, no podrás mantener el contacto con el auditorio.
Se natural y amigable, y demuestra verdadero interés en tus oyentes. Cuando leas, sostén la publicación o los papeles en la mano y mantén la barbilla levantada, de modo que solo tengas que bajar la vista, y no la cabeza.
El contacto visual es una habilidad que, una vez dominada, hará que tu comunicación sea mucho más poderosa, personal y efectiva.
| EJERCICIO: En tus conversaciones diarias con familiares y amigos trata de aumentar el contacto visual, pero de manera que no contravenga las costumbres locales. |
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