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Introducción: Navega por tus ideas con un plan claro
Al embarcarte en la preparación de un discurso, un bosquejo es tu mapa y tu brújula. Es la estructura fundamental que organiza tus ideas, asegura un flujo lógico y te permite mantener el rumbo durante tu presentación. Aprender a crear y utilizar un bosquejo efectivo es una habilidad esencial para cualquier orador que desee comunicar su mensaje de manera clara, concisa y persuasiva.
¿Qué implica un bosquejo y por qué es importante?
Un bosquejo de discurso es una representación esquemática y organizada de los puntos principales, subpuntos y detalles que planeas cubrir durante tu presentación. Implica seleccionar y secuenciar tus ideas de manera lógica y hablar basándose en un bosquejo, ya sea mental o escrito, en vez de leer el discurso palabra por palabra. Es importante porque:
- Organiza tus pensamientos: Te ayuda a estructurar tus ideas de forma coherente, evitando la divagación y asegurando un flujo lógico.
- Asegura la cobertura completa del tema: Te permite visualizar todos los puntos que deseas abordar, evitando omisiones importantes.
- Facilita la memorización y el recuerdo: Una estructura clara hace que sea más fácil recordar el contenido de tu discurso.
- Reduce la ansiedad: Tener un plan sólido te brinda confianza y te ayuda a sentirte más preparado.
- Permite la adaptación: Un buen bosquejo es flexible y te permite ajustar tu discurso según el tiempo disponible o la reacción de la audiencia.
La preparación de un bosquejo contribuye a estructurar las ideas y a comunicarlas de manera conversacional y con sentimiento.
La idea de hablar utilizando un esquema o bosquejo puede generar nerviosismo en muchas personas, quienes se sienten más cómodas memorizando su discurso o escribiéndolo en un papel. Sin embargo, en realidad, todos nos comunicamos a diario sin necesidad de un texto escrito. Esto ocurre cuando hablamos con familiares y amigos, en el trabajo, y en cualquier otra ocasión.
¿Cuál es la diferencia entre leer un discurso y presentarlo siguiendo un esquema? Leer un discurso permite mayor precisión y un uso adecuado del vocabulario, pero puede resultar menos conmovedor. Al leer más de unas pocas frases, tendemos a adoptar un ritmo y una entonación que no se asemejan a una conversación natural. Si nos enfocamos más en el papel que en la audiencia, muchos oyentes pueden no prestar la misma atención que si perciben que nos importa su presencia y que adaptamos el mensaje a sus situaciones. Para que un discurso sea realmente inspirador, lo ideal es improvisar a partir de un esquema.
¿Cómo organizar las ideas en un bosquejo?
La organización de tus ideas dependerá del tipo de discurso y de tu objetivo, pero algunas estructuras comunes incluyen:
- Cronológica: Organizar los puntos en orden de tiempo o secuencia de eventos.
- Temática: Dividir el discurso en diferentes temas o categorías relacionadas.
- Causa y efecto: Explorar las causas de un problema y sus consecuencias.
- Problema y solución: Presentar un problema y luego proponer una o varias soluciones.
- Comparación y contraste: Analizar las similitudes y diferencias entre dos o más elementos.
Una vez que hayas elegido la estructura, identifica tus ideas principales (los puntos centrales que quieres que tu audiencia recuerde). Luego, desarrolla subpuntos que apoyen y expliquen cada idea principal. Finalmente, añade detalles como ejemplos, estadísticas, anécdotas o citas para hacer tu discurso más interesante y persuasivo.
Para poder hablar a partir de un bosquejo, es necesario que estructures tus ideas. Esto no quiere decir que debas elegir las palabras que vas a usar. Solo implica que debes reflexionar antes de comunicarte.
En la vida diaria, una persona impulsiva podría hablar sin pensar y expresar cosas que después lamentaría. Otros se distraen fácilmente, cambiando de una idea a otra. Estas dos tendencias pueden evitarse al tomarse un momento para formular un esquema mental sencillo antes de hablar. Primero, considera tu objetivo, luego piensa en lo que necesitas decir para lograrlo y, por último, inicia tu discurso.
¿Cómo organizar las ideas en un bosquejo?
Para que el bosquejo de un discurso sea sencillo, sigue estos pasos:
- Brainstorming: Comienza anotando todas las ideas que se te ocurran sobre el tema, sin preocuparte por el orden o la coherencia.
- Selección: Elige las ideas más relevantes e importantes para tu objetivo y tu audiencia.
- Agrupación: Agrupa las ideas relacionadas en categorías o temas principales.
- Secuenciación: Organiza las ideas principales en un orden lógico.
- Esquematización: Utiliza un sistema de numeración o viñetas para jerarquizar tus ideas (números romanos para las ideas principales, letras mayúsculas para los subpuntos, números arábigos para los detalles, etc.).
- Brevedad: Utiliza frases cortas y palabras clave en tu bosquejo, en lugar de oraciones completas. Recuerda que es una guía para ti, no un guion para leer.
¿Cuánto debe incluir en las notas que utilizarás para dar un discurso?
Recuerda que el esquema tiene como función recordar ideas. Puedes anotar algunas frases para utilizarlas como introducción. Sin embargo, después debes enfocarte en las ideas, no en las palabras. Si comunicas estos conceptos mediante frases, asegúrate de que sean breves. En el esquema deben resaltarse claramente los pocos puntos principales del discurso, escribiéndolos en mayúsculas, subrayándolos o marcándolos con un resaltador. Debajo de cada punto clave, incluye las ideas que emplearás en la presentación. Anota los textos que planeas leer. Registra las ilustraciones que consideres apropiadas, así como algunas citas que desees incorporar. En estos casos, los apuntes deben ser lo suficientemente detallados para poder presentar datos específicos. El esquema será más útil si tiene un aspecto limpio y organizado.
Algunos oradores emplean esquemas muy simples, donde tal vez solo incluyan unas pocas palabras clave y anoten algunos textos que luego citan de memoria, o dibujos e imágenes que les ayudan a recordar las ideas. Con estos apuntes básicos pueden presentar la información de manera lógica y conversacional. Este es el propósito de esta lección.

¿Cómo usar el bosquejo durante tu discurso?
- Familiarízate con él: Repasa tu bosquejo varias veces antes de tu presentación para que la estructura esté clara en tu mente.
- Úsalo como guía, no como texto: No leas tu bosquejo palabra por palabra. Utilízalo como un recordatorio de los puntos que quieres cubrir y el orden en que deseas hacerlo.
- Manténlo discreto: Si usas notas físicas, que sean concisas y fáciles de leer. Evita las hojas sueltas que puedan desordenarse.
- Haz contacto visual con tu audiencia: No te quedes mirando tus notas todo el tiempo. Levanta la vista y conecta con tu público.
- Sé flexible: Si la conversación toma un giro interesante o si la audiencia muestra especial interés en un punto, siéntete libre de desviarte ligeramente de tu bosquejo, siempre y cuando vuelvas al hilo principal.
Ahora, tu objetivo no es solo crear un esquema para el discurso, sino también saber usarlo correctamente.
El primer paso para utilizar ese esquema es prepararse con anticipación. Observa el título, revisa todos los puntos clave y reflexiona sobre cómo se relaciona cada uno con el tema. Considera cuánto tiempo puedes dedicar a cada punto. Luego, vuelve al inicio y estudia el primero. Repasa los argumentos, ejemplos, citas e ilustraciones que planeas usar para desarrollar ese punto. Hazlo varias veces hasta que lo tengas bien memorizado. Aplica el mismo método a los demás conceptos principales. Piensa en lo que podrías omitir si es necesario para terminar a tiempo. Finalmente, revisa el discurso completo. Concéntrate en las ideas en lugar de en las palabras. No memorices la presentación.
Cuando des tu discurso, es crucial mantener un buen contacto visual con la audiencia. Después de leer un texto, deberías ser capaz de reflexionar sobre él sin tener que mirar las notas de nuevo. Igualmente, si usas una ilustración, no la leas, sino explícala como si estuvieras conversando con amigos. No mires el esquema antes de cada frase. Habla desde el corazón, y tocarás el corazón de quienes te escuchan.
Cuando logres hablar basándote en un esquema, habrás dado un paso muy importante para convertirte en un buen orador público.
Algunos consejos esenciales para un buen bosquejo:
Muchas personas tienen dificultades para modular su voz por estas razones:
- Falta de conciencia: A menudo, no somos conscientes de cómo suena nuestra voz.
- Miedo a sonar «dramático»: Algunas personas evitan variar su voz por miedo a sonar exageradas, pero la modulación es sutil y poderosa, no teatral.
Para mejorar, toma en cuenta estos elementos:
- Incluye una introducción y una conclusión: Estas secciones deben estar claramente marcadas en tu bosquejo.
- Añade transiciones: Anota palabras o frases clave que te ayuden a pasar de un punto a otro de manera fluida.
- Indica el tiempo aproximado para cada sección: Esto te ayudará a administrar tu tiempo durante la presentación.
- Utiliza un formato que te resulte cómodo: Ya sea en papel, en una tableta o en notas mentales, elige el método que mejor se adapte a tu estilo.
Cómo lograr un bosquejo efectivo:
La clave para lograr un bosquejo efectivo es la práctica y la experimentación. Prueba diferentes métodos de organización y esquematización hasta que encuentres el que mejor funciona para ti. Recuerda que el objetivo es tener una guía clara y concisa que te permita entregar tu mensaje con confianza y fluidez.
Un bosquejo bien elaborado es tu mejor aliado para hablar en público con confianza y claridad. Invierte tiempo en aprender a crearlos y utilizarlos, y verás cómo tus presentaciones se vuelven más efectivas e impactantes.

| EJERCICIO: Paso 1: Elige un tema sencillo sobre el que puedas hablar durante unos 5 minutos. Paso 2: En 2-3 minutos, haz una lluvia de ideas y anota los puntos principales que te gustaría cubrir. Paso 3: Organiza esos puntos en un orden lógico y crea un bosquejo sencillo con ideas principales y algunos subpuntos. Utiliza palabras clave y frases cortas. Paso 4: Practica dar tu discurso utilizando únicamente el bosquejo como guía. No intentes memorizarlo, simplemente sigue el flujo de las ideas. Paso 5: Reflexiona sobre cómo te ayudó el bosquejo a mantenerte en el tema y a recordar los puntos importantes. Identifica qué funcionó bien y qué podrías mejorar en el futuro. |
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